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La Razón: Empresarios prevén efectos de ‘alto impacto’ en el empleo por el coronavirus

La CNI y CNC piden una estrategia inmediata para mitigar los efectos de la crisisMarco A. Ibáñez – La PazEmpresarios e industriales coinciden que el COVID-19 tendrá un “alto impacto” en el empleo formal e informal de Bolivia. Prevén “pérdida” de fuentes laborales y “daños irreparables” si el Estado no asume medidas económicas “oportunas”.La actual emergencia sanitaria preocupa a diferentes sectores productivos del país, sobre todo por las “secuelas” que dejará en la economía y, en particular, en las fuentes de trabajo. Empresarios e industriales consideran importante evaluar el tema e impulsar acciones antes que sea tarde.El gerente general de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Gustavo Jáuregui, considera que los efectos del coronavirus sobre el empleo formal en Bolivia serán de “alto impacto”. Esto se debe a que “el sector empresarial formal ha sido golpeado y debilitado por las medidas asumidas por el anterior Gobierno, como la sobrerregulación y la rigidez de la normativa laboral, lo que le impide enfrentar una situación tan compleja como la que vive el país”.Argumenta además que mientras no se controle la emergencia sanitaria, cualquier plan para reactivar la economía será “insuficiente”.De igual manera, el gerente general de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Fernando Hinojosa, advierte la “perdida” de empleos, sobre todo en el sector informal, como efecto directo del COVID-19 en la economía boliviana. “En esta coyuntura, el empleo no tiene forma de crecer y, más bien, muchos empleos —fundamentalmente en el lado informal de la economía— ya se han perdido. Es un hecho”, afirma. Incluso muchas empresas del sector formal serán afectadas económicamente y superada la cuarentena no podrán recuperar su nivel de actividad con facilidad, “lo cual pone en serio riesgo los empleos que generan”, agrega.AccionesAnte ese panorama, el ejecutivo de los industriales cree importante una evaluación entre el sector público y privado para proyectar acciones de recuperación o reactivación a corto plazo.“El análisis debería comenzar ya. Es cierto que la atención está centrada en los contagios, su prevención y su reducción, pero si no empezamos a hablar de estos temas en el cortísimo plazo y dejamos todo para cuando la cuarentena haya pasado, los daños pueden ser en gran parte irreparables”, sostieneEn sintonía con los industriales, el Gerente General de la CNC plantea la creación de un Comité Interinstitucional de Emergencia para la Recuperación Económica y el Empleo en Bolivia, instancia público privada que deberá analizar y planificar la implementación de medidas económicas oportunas y necesarias para aminorar el impacto de la recesión económica mundial en la economía.Como medidas a ser evaluadas por la instancias correspondientes para evitar el desempleo en Bolivia, sugiere la formalización de la economía a través de eliminación de la sobrerregulación del Estado al empresario formal, reducir la burocracia e impulsar mecanismos de seguimiento al desarrollo del sector.Asimismo, propone mejorar las leyes que garanticen seguridad jurídica y el impulso a la inversión privada nacional e extranjera, con métodos alternativos de solución de controversias, considerando que ese sector puede impulsar la generación de fuentes de empleo formal en el país.También son necesarios los incentivos tributarios y laborales para empleadores del sector formal, a fin de brindar sostenibilidad a las empresas y emprendimientos que emplean mano de obra y aportan en la generación de nuevas fuentes laborales. Esto se concretaría en función a un análisis de fomento a las potencialidades regionales y sectoriales.Finalmente plantea la formulación de políticas de Estado en materia salarial y de empleo, para promover la productividad laboral y hacerla más competitivo a nivel regional.“Estamos en una encrucijada porque, en escenarios de crisis a nivel mundial, se ha visto que el gasto público puede ser un dinamizador que actúa como una chispa que enciende un motor apagado”, afirma Hinojosa.Cita como ejemplo la crisis mundial de 1929, que se manifestó en la demanda. En contrapartida, la crisis global actual se expresa no solo en la demanda sino también en la oferta. En otras palabras, inyectar liquidez a la economía en estos momentos no aporta demasiado, porque las actividades productivas están, en su mayoría, paradas. “Todos estamos gastando mucho menos de lo acostumbrado porque no hay en qué ni cómo hacerlo. Esa es la dificultad mayor que hay que enfrentar y para la que hay que pensar soluciones, especialmente porque no hay garantía que la cuarentena se acabe efectivamente el 15 de abril”, indica.NecesidadesEl Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), por su lado, hizo un llamado al Gobierno para atender con prioridad las necesidades de la población trabajadora antes que la ganancia de las empresas privadas y los capitales financieros, y para que rompa la rigidez de las recetas neoliberales acerca del déficit público y el endeudamiento.En un pronunciamiento público, el centro de estudios privado advierte que mientras la “informalidad” del empleo obstaculiza el cumplimiento de la cuarentena, su mayor precarización –como producto de la inactividad forzada de los trabajadores– puede convertirse en un agravante severo de la situación económica, en especial del empleo.También alerta que el tiempo que dure la emergencia será un período de “escasa generación —sino de ausencia total— de ingresos para más del 70% de la población urbana y otra parte importante de los productores campesinos”.La Organización Internacional de Trabajo (OIT) teme que el coronavirus puede aumentar el desempleo mundial en 25 millones de personas.

Fuente: La Razón

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